Me imagino que en más de una ocasión os habréis encontrado con que la espiral de vuestro reloj está bastante deformada. Lo más sensato es conseguir un repuesto nuevo, pero en ocasiones es imposible encontrarlos y en otras los precios de usura que cobran por estos repuestos hacen que se te quiten las ganas de seguir adelante.
La tercera opción es intentar repararla para lo cual tendremos que armarnos de paciencia. El método es muy sencillo, pero como he dicho, la paciencia será fundamental.
En este caso partimos de esta espiral completamente deformada.
Lo primero que hay que hacer es estirarla todo lo que podamos.
Después, con paciencia y un par de pinzas de punta fina (al ser una espiral para un reloj de bosillo se han utilizado unas nº 1 y 2) se va montando desde dentro hacia afuera. Vamos comprobando que cada espira está horizontal al plano, y si es necesario se torsiona para conseguirlo.
Lista para funcionar de nuevo.
Aprovecho para compartir este interesante video en el que se indica como poder corregir una espiral según su estado.
Si hace unos meses alguien me hubiera dicho que acabaría arreglando un
reloj de pared seguramente me hubiera dado la risa, y sin embargo aquí
estoy, presentando mi segundo reloj.
Hace no mucho encontré en wallapop este reloj motivo de la reparación.
Me llamó la atención no solo por el precio, sino por su forma y porque
la vendedora estaba cerca de mi casa. En la esfera ponía Z. Janini y,
aunque busqué algo sobre él, no encontré nada que fuera relevante.
Tampoco había fotografías de la máquina, pero me gustó así que lo
compré.
Empecemos por Z. Janini. No hay nada como tener amigos y, tras
enseñárselo a un amigo, enseguida me mandó algo de información que había
encontrado en internet. El susodicho fue dueño del conocido “bazar
valenciano”, ubicado en la calle Zaragoza allá por 1882, calle que
representaba la vía comercial del centro de Valencia con tiendas como
joyerías exquisitas y bazares de todo tipo. Esta factura fechada nos da
una idea en las fechas en las que el reloj pudo ser comprado.
La siguiente sorpresa la encontré en la máquina, una pendulina firmada por Farcot, relojero francés, y uno de los creadores más famosos de los relojes de péndulo cónico.
Como referencia se puede consultal la vida de este relojero aquí.
Una vez desmontado, la tercera sorpresa viene en la porcelana ya que
está firmada por K.G Luneville. Vuelvo a recurrir a mi amigo que no
tarda mucho en enviarme nuevamente información.
La Faiencerie de Lunéville - Saint-Clément es el heredera de la
prestigiosa loza de Lorena. El origen de la fábrica se puede identificar
en 1711, creada por (Jean)-Jacques Chambrette, aunque la historia de la
loza comenzó en Lunéville,
en 1722 cuando su hijo, Jacques Chambrette (1705-1758), se estableció
allí como comerciante de loza. A mediados de siglo, la fábrica de
Lunéville produjo la loza de la corte de Lunéville.
Vista un poco la historia del reloj, vamos a centrarnos ahora en su
recuperación. Como puede verse, el movimiento es una pendulina circular
de considerable tamaño, y por los acabados, de una calidad media.
Lo primero que se observa es que el movimiento venía con la cuerda dada a
tope, y dado que el reloj había sufrido una caída pensé que se
encontraba bloqueado porque algún pivote se había dañado. Nada más lejos
de la realidad. Tras desmontarlo lo primero que veo es que el árbol del
cubo tiene mucha holgura motivo por el que es posible que el reloj no
funcione así que nos ponemos manos a la obra.
Utilizando la estrapada casera que ya mostré en mi otro artículo sacamos
el muelle real, como puede verse, el ojete está rajado y a punto de
partir. Primera reparación. Tras repararlo lo mantenemos enrollado al
revés durante unos días para que recupere algo de fuerza.
Lo siguiente es reparar la holgura del cubo. Con el torno de relojero fabricamos unos buchones para ajustarlo lo máximo posible.
Seguimos repasando el movimiento y veo que en una de las platinas
(aquella en la que los piñones están más cercanos) hay holgura en casi
todos los centros por lo que se vuelven a fabricar nuevos centros. En
esta ocasión, y por probar, he usado unos de los buchones que vienen en
pequeños lotes.
Para ajustar los centros he usado varios juegos de escariadores, uno de
ellos para relojería gruesa. En este momento me llega una pequeña
reflexión, y es que no entiendo la costumbre que hay de cerrar los
centros con punzones en lugar de colocar un buchón, sobre todo teniendo
en cuenta que los venden de muy diversos tamaños.
Finalizadas las reparaciones procedemos a la limpieza del movimiento.
Los ejes de acero se han repasado con la dremel y un disco de cerdas de
acero. Posteriormente todo el movimiento se ha sumergido en elma 1:9 y
ahí se ha quedado hasta que el latón se ve limpio y casi brillante, ya
que del producto sale con una pequeña pátina mate.
Toca montar y probar. Y aquí vemos el resultado de unas cuantas horas de
trabajo. Para poder probarlo lo coloco en un soporte también fabricado
por mí fijándome en los que venden para movimientos de este tipo.
Ya tenemos el movimiento en marcha, así que toca ponerse con la caja. La
porcelana, al igual que la madera. se han limpia con agua templada
jabonosa, frotando con un pequeño paño. Tras la limpieza, la madera ha
sido lustrada con cera.
En cuanto a los dorados, lo primero consiste en reparar los adornos que
se ven aplastados (con el dedo y un útil de madera se han llevado al
sitio fácilmente) empleando para su limpieza el mismo producto que para
el movimiento, el elma 1:9, aquí se puede ver el antes y el después.
Tras su limpieza se le ha dado una pequeña capa de laca zapon 5 aros para protegerla de la oxidación.
Desde que me aficioné a la relojería, mis gustos han ido siempre
dirigidos hacia los relojes de bolsillo y pulsera, relojes de uso
diario a diferencia de los de gran tamaño. Además, mi reducido
espacio de trabajo había condicionado un poco la elección de
relojes como el que hoy nos ocupa, sin embargo, mis gustos han variado ligeramente y aquí estoy presentando el
primer reloj de pared que he restaurado.
Como puede verse se trata de un ojo de buey que me consiguieron en
los encantes. El reloj funcionaba aunque los dorados estaban algo
oscurecidos, el movimiento adolecía de limpieza y engrase, no tenía
cristal y al marco le faltaban dos pequeños trozos.
El reloj lleva un movimiento Paris cuadrado Japy Freres & Cie.
Visto que el movimiento solo necesitaba limpieza y mantenimiento, lo
primero que decidí reparar fue la caja, algo que me ha permitido
trabajar de nuevo la madera, cosa que no hacía desde hace muchos
años. Al interior de la caja se le ha dado cera para madera y al
marco algo de tintura para restaurar el color y posteriormente
gomalaca. Se ha limpiado el bisel dorado, puesto un cristal y
cambiado los corchos que sujetan el mismo.
Acabada la caja
llega el turno del movimiento. Tras desmontarlo se ha limpiado con
elma 1:9 siendo cada pieza repasada con posterioridad con un cepillo
de cerdas de latón.
Una de las cosas que
he podido observar en la mayoría de relojeros que conozco es que
sacan y meten los muelles reales a mano. Eso es algo que he hecho en
relojería pequeña cuando las estrapada no me da para hacerlo, pero
en relojería gruesa, trabajar con esos muelles a mano es algo que me
da demasiado respeto, así que decidí fabricarme una estrapada
casera.
Vista del movimiento
una vez limpio y con los muelles en el cubo.
También tuve que
fabricar uno de los tornillos que sujetan la esfera al movimiento, es
el que está en primer plano.
Y aquí el resultado
final antes de colocarlo en su ubicación definitiva.